
Seguimos con momentazos previsibles en Gran Hermano 12. El reality se calienta a marchas forzadas: edredoning, jacuzzing, sofaning...hasta aquí todo igual de cerdo que siempre, sin embargo esta vez Zeppelin cuenta con un imprevisto: los listillos que planean explícitamente sus guarrerías con el único propósito de calentar sillas o como ellos mismos denominan de manera bastante garrula "hacerse platós"; algo así como entrar de cabeza en una escuela de yonkis televisivos.
Flor y Julio son dos de esos enterados -de momento- que han decidido jincar para asegurarse el sueldo cuando salgan de la casa. Nada de esto sería nuevo si no fuera por la forma tan explícita que han tenido de reconocer lo evidente, vamos, que no se han cortado en comentar lo planeado que lo tenían-lo de hacerse unos apaños, digo- , cosa que a la organización del concurso le ha sentado como una patada donde más le duele: su supuesta credibilidad como reality.
Y es que si lo pensamos bien, ya no será lo mismo ver retozar a estos dos sabiendo que todo es mentira, vamos, que quién quiera ver un poco de chicha y movimiento tiene a muchos actores y actrices metiéndose mano de manera mucho más sutil que estos dos, y eso que, de no haber sido por los ronquidos del boxeador después de la primera faena, hubiera quedado de lo más profesional.

Mañana la dirección del programa comunicará la sanción a los dos concursantes, instante que se convertirá, sin lugar a dudas , en el momento de más audiencia del programa -por no decir del día o de la semana- y que desplazará a un segundo plano la expulsión de uno de los nominados. ¡Qué bien aprendida tenemos la lección!, ¿para cuando un máster en Gran Hermano?.
Flor y Julio son dos de esos enterados -de momento- que han decidido jincar para asegurarse el sueldo cuando salgan de la casa. Nada de esto sería nuevo si no fuera por la forma tan explícita que han tenido de reconocer lo evidente, vamos, que no se han cortado en comentar lo planeado que lo tenían-lo de hacerse unos apaños, digo- , cosa que a la organización del concurso le ha sentado como una patada donde más le duele: su supuesta credibilidad como reality.
Y es que si lo pensamos bien, ya no será lo mismo ver retozar a estos dos sabiendo que todo es mentira, vamos, que quién quiera ver un poco de chicha y movimiento tiene a muchos actores y actrices metiéndose mano de manera mucho más sutil que estos dos, y eso que, de no haber sido por los ronquidos del boxeador después de la primera faena, hubiera quedado de lo más profesional.

Mañana la dirección del programa comunicará la sanción a los dos concursantes, instante que se convertirá, sin lugar a dudas , en el momento de más audiencia del programa -por no decir del día o de la semana- y que desplazará a un segundo plano la expulsión de uno de los nominados. ¡Qué bien aprendida tenemos la lección!, ¿para cuando un máster en Gran Hermano?.
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