
Jamás habíamos respirado tanto fervor por nuestro país, tanto entusiasmo, tal dosis de euforia colectiva por nuestros colores, esos que nos identifican a todos. Nunca. Ni las olimpiadas del 92, ni los triunfos de Miguel Indurain, ni los de Rafa Nadal ni el Oscar a Almodóvar nos habían unido tanto a castellanos, catalanes, valencianos o madrileños. A todos. Por una vez desde hace mucho tiempo los españoles han exhibido sus colores sin complejos, sin prejuicios.
Balcones y coches han lucido -y muestran aún- con orgullo la bandera de nuestro país. La ropa y hasta el maquillaje se rindió a la roja. Todavía en plena euforia colectiva por el triunfo de España en el Mundial, con un pie dentro de la resaca futbolera, me pregunto -como muchos, supongo- cuanto durará este subidón y si tendremos que esperar a ganar otro mundial para exteriorizar ese entusiasmo patrio o si volverá a surgir en nosotros el español acomplejado. Probáblemente.
Mientras en Francia, Estados Unidos o Italia lucir la bandera seguirá siendo algo de lo más habitual, en España la mayoría de los que ondean sus colores los guardarán en un cajón, en la mayoría de los casos por el qué dirán y en otros muchos por deshacerse de una
moda pasajera.
Nunca habían cantado tantas personas juntas un grito de guerra tan simbólico. El "yo soy español, español, español" ha callado bocas, tantas que por unos días nacionalistas y radicales nos han dejado celebrar el triunfo en paz. Gracias por no aguarnos la fiesta. Y gracias, también, a todas aquellas personas que se han unido al sentimiento -siendo más o menos futboleros- porque han demostrado estar de acuerdo con la unidad -al menos depor
tiva- de España.
Balcones y coches han lucido -y muestran aún- con orgullo la bandera de nuestro país. La ropa y hasta el maquillaje se rindió a la roja. Todavía en plena euforia colectiva por el triunfo de España en el Mundial, con un pie dentro de la resaca futbolera, me pregunto -como muchos, supongo- cuanto durará este subidón y si tendremos que esperar a ganar otro mundial para exteriorizar ese entusiasmo patrio o si volverá a surgir en nosotros el español acomplejado. Probáblemente.
Mientras en Francia, Estados Unidos o Italia lucir la bandera seguirá siendo algo de lo más habitual, en España la mayoría de los que ondean sus colores los guardarán en un cajón, en la mayoría de los casos por el qué dirán y en otros muchos por deshacerse de una
moda pasajera.Nunca habían cantado tantas personas juntas un grito de guerra tan simbólico. El "yo soy español, español, español" ha callado bocas, tantas que por unos días nacionalistas y radicales nos han dejado celebrar el triunfo en paz. Gracias por no aguarnos la fiesta. Y gracias, también, a todas aquellas personas que se han unido al sentimiento -siendo más o menos futboleros- porque han demostrado estar de acuerdo con la unidad -al menos depor
tiva- de España.Yo también caí en la moda banderil. No sé por qué motivo me sentía especialmente emocionada con el mundial -una que sólo es capaz de tragarse un Madrid-Barça-. Y no fue por Shakira o por Bisbal, ni el pulpo, ni por la historia paralela del noviazgo entre Casillas y Carbonero -que también podría..-. No. No lo resistí y terminé buscando desesperadamente una bandera en todos los chinos del pueblo que lucí con orgullo al entrar por la puerta de casa como si de un trofeo se tratara. La noche que España consiguió pasar a semifinales la colgué. Fue entonces cuando pensé el porqué tendría que retirarla después. De momento, ahí sigue.
La retirarás en cuanto toda esa euforia futbolera se disipe y en su lugar retorne el prejuicio de que quien enseña la bandera así es un facha.
ResponderSuprimirY por otra parte, si toda esa gente que se manifestó en las calles por la locura de un deporte que no sirve para nada, no cambia nada, sólo un mero entretenimiento que adormece a la población, si toda esa gente se manifestara por el desempleo, por el ladrocinio de los bancos, por un cambio económico, por el Medio Ambiente, entonces este país sería más justo y la envidia de otros países y yo sí me sentiría orgulloso de que mis compatriotas luchen por lo importante y de ondear la bandera como el mayor patriota de todos.